jueves, 18 de febrero de 2010

Mi sobrino me quiere en la nube

Que diría mi tía si le digo que vamos a mandar su negocio de venta de quesos madurados a la nube?, obvio, me diría “Mijito ¡! Deje de fumar porquerías”. Nada de eso Tía, resulta que con muy poca inversión podemos disparar a las nubes la rentabilidad del negocio, hoy en día la tendencia creciente es la computación en la nube. Se acuerda de ese señor mechudo que vino la otra vez a decirle que le vendía el computador, además le encimaba el programa de contabilidad y por si fuera poco la capacitación y el soporte por un año, pues resulta que Don Gildardo el de la cadena de asaderos de pollo, si se embarco en el cuento de los computadores hace como seis meses y me lo encontré el domingo, me contó que está muy arrepentido, que no quiere saber nada de computadores. El señor mechudo le dijo que usara algunos de los computadores viejitos que tenia y que solo comprara unos cuantos mas, que él se los ponía a funcionar para que por fin pudiera tener su contabilidad en todos los locales, pero nada de eso fue cierto, lo único que ha pasado es que el señor mechudo se la pasa recorriendo todas las sucursales, arreglando una y otra cosa y almorzando gratis.

Ya no es necesario que compre nada, no es necesario que contrate a ningún viejo loco malgeniado, no es necesario que haga cursos, incluso no hay que instalar nada. Con el advenimiento de los servicios por demanda en la Internet, empresas de todos los tamaños pueden acceder a aplicaciones que anteriormente eran privilegio de pocas, por ejemplo: Podemos crear un red de distribuidores por ciudades y zonas, y administrar nuestra fuerza de ventas con SalesForce, este es uno de los servicios más sobresalientes de la nube, con él podemos acceder con facilidad a aplicaciones empresariales que permiten la administración de la relación con clientes a través de la integración y automatización de la fuerza de ventas, las actividades de mercadeo, y el servicio al cliente. Palabras más palabras menos, el negocio de mi tía puede hacer campañas masivas por correo electrónico, ventas por internet y controlar los distribuidores que tiene en cada zona, y lo más importante aún, puede interactuar con nuevos distribuidores en otras ciudades sin conocerlos personalmente, dedicándose a fidelizar sus clientes enterándose de primera mano de sus verdaderas necesidades, gustos y caprichos.

La revolución del “Cloud computing” está aquí y llegó para quedarse, muchos de nosotros nunca nos hemos detenido a pensar en el servicio de televisión por cable o satelital que llega hasta nuestros televisores, en el cual simplemente pagamos una mensualidad y tenemos los canales que queremos ver, al principio cuando somos solteros solo queremos los de música, los de ciencia y los de deportes, pero después nos casamos, entonces compramos un paquete adicional de canales de novelas, cocina y jardinería. Al poco tiempo crece más la familia y hay que hacerse acreedor al paquete infantil. Pues así funciona la computación de la nube, no hay que comprar software, y los que nos venden el servicio, nos evitan el fastidioso contacto con todos los proveedores de cada pieza componente de la solución de tecnología, de la cual queremos disfrutar sin dolores de cabeza.

Seguro hemos visto alguna vez un diagrama de red que incluya la Internet, sin duda hemos notado que el símbolo universal para Internet es una nube. Esto tiene sentido y es difuso a la vez: no se puede ver que hay en la nube, y no se puede ver exactamente qué aparatos están en un momento dado operando en la red. Si hay nubes en el cielo, deducimos que lloverá, sin necesidad de saber qué pasa dentro de las nubes. En el caso de la “nube” de Internet, todo lo que se debe saber es que está ahí, y que es posible conectarse con ella. No es necesario saber con exactitud lo que sucede en su interior.

Esta famosa nube también quiere que mejore nuestra calidad de vida, quiere que trabajemos desde la casa, quiere que las discusiones de proyecto las hagamos por chat o videoconferencia, quiere que hagamos saber a todo el mundo que estamos haciendo en cada instante, quiere que seamos cada vez más sociales. Antes compartíamos con los amigos o compañeros de trabajo en una esquina, ahora existen espacios virtuales para compartir cualquier tipo de contenido con personas del lugar más recóndito del planeta, prueba de ellos son los servicios de Facebook, Twitter y el gigante de la convergencia “Google”, este último ha puesto a disposición fantásticas aplicaciones a precios ridículos, que llevan el concepto de colaboración a un nuevo nivel.

Pero no todo puede ser color de rosa, está tecnología de vanguardia también tiene su lado oscuro. Sigue estando en entredicho el tema de la seguridad de la información. Culturalmente aún no estamos preparados para entregar nuestros datos y nuestro conocimiento corporativo a un tercero que nunca he visto y quizás nunca veré. Veamos una comparación del modelo de nube con el modelo tradicional:


Modelo tradicional

Modelo de nube

Adquisición

Comprar activos y armar infraestructura.

Compra de servicios

Negocio

Pagar por activos fijos y por los impuestos.

Se paga por lo que se usa (Optimización)

Acceso

Redes LAN, MAN, VPN’s

Totalmente móvil, en cualquier lugar, desde cualquier dispositivo.

Técnico

Escalabilidad costosa y compleja

Escalable, por demanda, dinámico.

Seguridad

Datos centralizados en el sitio del cliente.

Datos fragmentados en la infraestructura dispersa y redundante del proveedor.


En conclusión como siempre tenemos la opción de decidir si nos vamos a la nube, nos quedamos con los pies en la tierra, o combinamos de tal forma que hagamos crecer nuestro negocio con más recursos de tecnología y menor inversión.

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